María Imprudencia tiene el outfit perfecto para todo, menos para montar en moto.
Se organiza en la moto poruqe casi siempre, sale de afán.
Garrafael jura que “con tragos maneja mejor”
Nestorbo parquea donde se le da la gana porque dice que no se demora nada.
Cruza por donde le da gana porque dice que ir hasta la esquina es mucha vuelta.
Y jura que sus rodillas sobran para correr aunque el semáforo esté en rojo y la cebra quede a media cuadra.
Respeta los límites de velocidad y la distancia con otros vehículos. Recuerda que, a mayor velocidad menor capacidad de reacción y más duro es el golpe.
Acata las señales de tránsito como semáforos en rojo, pares y pasos peatonales, y espacios como ciclorrutas y andenes. Si no lo haces, pones en riesgo tu vida y la de los demás.
No hagas maniobras peligrosas como zigzaguear, "picar" la moto o adelantar por la derecha. Tú eres quien se pone en riesgo.
Usa elementos de protección personal como casco, guantes, chaqueta, pantalón y calzado cerrado para evitar lesiones graves. Tu cuerpo es vulnerable, protégelo.
Procura no distraerte con el celular, maquillarte o comer; conducir requiere tu máxima concentración. En un segundo, puedes perder la vida.
Planea con antelación las rutas a tomar según el destino y procura salir con tiempo para evitar el afán. No hay mayor prioridad que tu vida.
Todos los días, antes de conducir, revisa el estado mecánico de tu moto, especialmente llantas y frenos. De esto depende tu seguridad.
Analiza si tu estado de ánimo es el adecuado para manejar. La alteración emocional, el estrés y la angustia afectan la conducción.
No consumas licor ni sustancias que alteren tus sentidos mientras conduces. Si vas de fiesta, usa el transporte público o entrega las llaves.
Lleva en tu moto solo cargas pequeñas, livianas y bien aseguradas que no alteren la visibilidad y la estabilidad. Tu moto no es un camión.
Respeta los límites de velocidad y la distancia con otros vehículos. Recuerda que, a mayor velocidad menor capacidad de reacción y más duro es el golpe.
Acata las señales de tránsito como semáforos en rojo, pares y pasos peatonales, y espacios como ciclorrutas y andenes. Si no lo haces, pones en riesgo tu vida y la de los demás.
No hagas maniobras peligrosas como zigzaguear, "picar" la moto o adelantar por la derecha. Tú eres quien se pone en riesgo.
Usa elementos de protección personal como casco, guantes, chaqueta, pantalón y calzado cerrado para evitar lesiones graves. Tu cuerpo es vulnerable, protégelo.
Procura no distraerte con el celular, maquillarte o comer; conducir requiere tu máxima concentración. En un segundo, puedes perder la vida.
Planea con antelación las rutas a tomar según el destino y procura salir con tiempo para evitar el afán. No hay mayor prioridad que tu vida.
Todos los días, antes de conducir, revisa el estado mecánico de tu moto, especialmente llantas y frenos. De esto depende tu seguridad.
Analiza si tu estado de ánimo es el adecuado para manejar. La alteración emocional, el estrés y la angustia afectan la conducción.
No consumas licor ni sustancias que alteren tus sentidos mientras conduces. Si vas de fiesta, usa el transporte público o entrega las llaves.
Lleva en tu moto solo cargas pequeñas, livianas y bien aseguradas que no alteren la visibilidad y la estabilidad. Tu moto no es un camión.
Respeta los límites de velocidad y la distancia con otros vehículos. Recuerda que, a mayor velocidad menor capacidad de reacción y más duro es el golpe.
Acata las señales de tránsito como semáforos en rojo, pares y pasos peatonales, y espacios como ciclorrutas y andenes. Si no lo haces, pones en riesgo tu vida y la de los demás.
No hagas maniobras peligrosas como zigzaguear, “picar” la moto o adelantar por la derecha. Tú eres quien se pone en riesgo.
Usa elementos de protección personal como casco, guantes, chaqueta, pantalón y calzado cerrado para evitar lesiones graves. Tu cuerpo es vulnerable, protégelo.
Procura no distraerte con el celular, maquillarte o comer; conducir requiere tu máxima concentración. En un segundo, puedes perder la vida.
Planea con antelación las rutas a tomar según el destino y procura salir con tiempo para evitar el afán. No hay mayor prioridad que tu vida.
Todos los días, antes de conducir, revisa el estado mecánico de tu moto, especialmente llantas y frenos. De esto depende tu seguridad.
Analiza si tu estado de ánimo es el adecuado para manejar. La alteración emocional, el estrés y la angustia afectan la conducción.
No consumas licor ni sustancias que alteren tus sentidos mientras conduces. Si vas de fiesta, usa el transporte público o entrega las llaves.
Lleva en tu moto solo cargas pequeñas, livianas y bien aseguradas que no alteren la visibilidad y la estabilidad. Tu moto no es un camión.
El alcohol y otras sustancias pueden darte una falsa sensación de control y exceso de confianza, pero en realidad reducen tus reflejos y aumentan el riesgo. Creer que puedes manejar igual bajo sus efectos es una ilusión peligrosa para tu vida y la de los demás.
Bajo los efectos del alcohol y otras sustancias puedes perder el control, lo que no puedes perder es la responsabilidad. Al conducir, estás a cargo de tu vida y de la de los demás, y hacerlo embriagado no solo pone todo eso en riesgo, también es un delito.
Los “venga tómese una”, “eso no pasa nada“ y los “uno al año no hace daño” son los que ponen tu vida y la de los demás en riesgo, pero es tu responsabilidad el dejar tu vehículo atrás. Antes de escuchar a los demás, mejor decide cómo y con quién vas a regresar.
No existen los “tragos inocentes”, con solo un poco de licor o sustancias psicoactivas ya se alteran tus sentidos y habilidades de conducción, y sí, en el retén se nota tu estado de embriaguez.
Cuando parqueas mal, obligas a los demás conductores a realizar maniobras peligrosas, creas trancones y dificultas la prestación de servicios básicos en la ciudad.
Compararte con quien está mal estacionado no reduce el riesgo ni tu responsabilidad.
Decir que no viste la señal o que no conocías la norma no evita las consecuencias. Mantente atento a la señalización.
Evitar los parqueaderos autorizados por el afán o por desconfianza de la seguridad de tu vehículo te pueden afectar más de lo que crees. La vía es de todos, y todos necesitamos movilizarnos con tranquilidad.
Cuando parqueas mal, obligas a los demás conductores a realizar maniobras peligrosas, creas trancones y dificultas la prestación de servicios básicos en la ciudad.
Compararte con quien está mal estacionado no reduce el riesgo ni tu responsabilidad.
Decir que no viste la señal o que no conocías la norma no evita las consecuencias. Mantente atento a la señalización.
Evitar los parqueaderos autorizados por el afán o por desconfianza de la seguridad de tu vehículo te pueden afectar más de lo que crees. La vía es de todos, y todos necesitamos movilizarnos con tranquilidad.
Medellín es de todos y todos necesitamos movernos con tranquilidad.
Por eso todos, deberíamos cuidar a Casimiro Calle.
Haz clic sobre el paso peatonal para saber más sobre Casimiro Calle
Los peatones y peatonas son los actores más expuestos en la vía. Cuidarlos es deber de todos.
Conductores y motociclistas deben reducir la velocidad y respetar siempre su paso. El Sistema Seguro protege a quien más lo necesita.
Unos pasos más hacia la esquina no son mucha vuelta. Es la diferencia entre llegar y no llegar.
La cebra, el semáforo y el puente peatonal están ahí para protegerte. Úsalos.
Por más razón que tengas, tu vida vale más que cualquier cruce. Así el vehículo se haya pasado el semáforo, no te le tires. Cruza por donde debes. Siempre.
La costumbre no frena a tiempo.
Llevar años caminando por las mismas calles no es lo mismo que hacerlo bien. Medellín cambió.
Usa los entornos protectores.
La vía es de todos y cuidarla es responsabilidad de todos. Peatones y peatonas eligen la cebra y esperan el semáforo. Los demás actores viales respetan su paso.
Así llegamos todos.
Cuidemos a quien camina y
cuidémonos caminando.